Por Rodrigo Utrera, subdirector del Máster en Bolsa y Mercados Financieros del IEB.
La economía global atraviesa un cambio de paradigma impulsado por la necesidad de construir una infraestructura física masiva para sostener la inteligencia artificial (IA). A diferencia de ciclos de innovación previos centrados primordialmente en software, la actual “carrera armamentista” de la IA exige un despliegue de capital físico sin precedentes en centros de datos, semiconductores avanzados y redes eléctricas. Este fenómeno ha transformado las estrategias de inversión de los denominados “hyperscalers”, elevando el gasto de capital a niveles que desafían las estructuras tradicionales de flujo de caja y rentabilidad.
Magnitudes de Inversión y Trayectoria del Gasto
El volumen de capital desplegado por los líderes tecnológicos estadounidenses ha experimentado una expansión casi exponencial. En 2023, el gasto agregado de los hyperscalers se situó en aproximadamente 150.000 millones de dólares. Para 2025, esta cifra se ha disparado a más de 400.000 millones de dólares, y las proyecciones para 2028 sugieren un gasto anual cercano a los 900.000 millones de dólares, lo que representa una expansión de casi seis veces en apenas un lustro.
La composición de este gasto revela una bifurcación entre activos de ciclo corto y largo. Aproximadamente dos tercios del Capex se destinan a activos de vida útil reducida, específicamente Unidades de Procesamiento Gráfico (GPUs) y CPUs, que sufren una obsolescencia tecnológica acelerada. El tercio restante se invierte en infraestructura de larga duración, como terrenos y edificios para centros de datos.
Impacto en el Flujo de Caja y Estructuras de Financiación
El despliegue masivo de capital está alterando la fisonomía de los estados financieros de estas empresas, tradicionalmente caracterizadas por una generación de caja elevada. La intensidad del capital actual ha provocado una compresión significativa del flujo de caja libre. Por ejemplo, Alphabet reportó un flujo de caja libre de 10.100 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, cifra que se situó por debajo del consenso de mercado debido al pico en los desembolsos de capital. Amazon, por su parte, vio su flujo de caja de los últimos doce meses reducirse drásticamente a 1.200 millones de dólares, frente a los 25.900 millones del periodo anterior, reflejando su agresiva apuesta por la infraestructura.
Para gestionar esta presión financiera, están emergiendo modelos de financiación alternativos y estructuras de capital innovadoras como JVs, vehículos de propósito especial, arrendamientos financieros o financiación directa vía clientes, además de grandes emisiones de deuda como la última anunciada por Alphabet, que asciende a 31.000 millones de dólares en notas no garantizadas para fortalecer su liquidez ante las masivas inversiones que está acometiendo.
Análisis de Riesgos: Obsolescencia y Cuellos de Botella
En una industria nueva y de evolución tan rápida como la IA, es tremendamente complicado estimar la rentabilidad final de estas inversiones, ya que aún hay demasiadas incógnitas por despejar, como la velocidad a la que se monetizará esa inversión (vía suscripciones) y la intensidad de capital necesaria (modelos más eficientes en el futuro podrían convertir a parte de esa infraestructura en no necesaria a corto plazo)…
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Tribuna completa publicada en Funds People.

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