Mujeres que inspiran, mujeres que avanzan.
Con motivo del Día de la Educación Financiera, y bajo el lema de este año, “Ahorra, Invierte, Avanza”, desde IEB queremos poner el foco en el talento y el liderazgo femenino en el ámbito financiero.
A través de una serie de entrevistas a mujeres directivas y profesionales referentes del sector, queremos acercar sus trayectorias, experiencias y aprendizajes a todas aquellas mujeres que están construyendo su futuro profesional porque conocer historias de mujeres que han abierto camino, han asumido retos y han llegado a posiciones de liderazgo puede ser también una forma de inspirar a otras a dar el siguiente paso.
Ahorra, invierte, avanza. Y encuentra en otras mujeres la inspiración para hacerlo.
Entrevista a Nuga Jiménez, Trader & Data Analyst en HAMCO Asset Management
¿Cómo fue tu primer contacto con el dinero y el ahorro?
En la vida cotidiana, en casa se hablaba de dinero con naturalidad: de llegar a final de mes, de ahorrar, de tener una cuenta de ahorro o incluso de comparar precios y ofertas al hacer la compra. Creo que eso me ayudó a entender desde pequeña que el dinero era algo que había que gestionar y cuidar.
Sin embargo, no recuerdo que se hablara tanto de qué hacer después con ese ahorro: invertirlo, hacerlo crecer o entender nuestra propia relación con el
dinero. Y esta última parte me parece especialmente interesante. Nuestra forma de ahorrar, consumir o asumir riesgos no depende únicamente de cuánto ganamos; también está condicionada por lo que hemos vivido y por nuestro entorno.
Incluso acontecimientos como una crisis económica pueden dejar huella en una generación y afectar posteriormente a sus decisiones de consumo, ahorro, inversión o incluso a su forma de afrontar el mercado laboral.
¿Por qué crees que muchas mujeres se sienten menos seguras a la hora de invertir o tomar decisiones financieras?
Creo que muchas veces no es falta de interés, sino la percepción de que invertir es algo demasiado complejo o reservado a personas con conocimientos
financieros. Lo he visto incluso entre amigas que trabajan fuera del sector financiero.
A veces nos hemos sentado juntas simplemente a mirar las alternativas de inversión que ofrece su propio banco y, cuando empiezan a entender qué
tienen delante, esa barrera disminuye. Empiezan a preguntar, a investigar y muchas terminan cogiendo el gusanillo por aprender más.
Por eso creo que la educación financiera debe buscar que la inversión resulte comprensible y accesible. No necesitamos saberlo todo para empezar a
interesarnos por nuestras finanzas.
¿Qué significa para ti la independencia financiera y por qué es tan importante para la libertad personal?
La independencia financiera está muy ligada a la libertad de elección. Lo entendí bastante pronto. En casa vivimos una situación complicada con la separación de mis padres y vi cómo mi madre, además de afrontar el coste emocional de aquel momento, tuvo que incorporarse al mundo laboral con poca experiencia y formación.
Fue un reto, pero poco a poco consiguió construir su propia independencia. Algo que me recordaba era que mi estabilidad financiera no debía depender
únicamente de una relación sentimental. No solo por mí, sino también pensando en las personas que algún día pudieran depender de mí.
Por eso, para mí la independencia financiera no significa necesariamente tener mucho dinero; significa construir una base que te permita tomar decisiones sobre tu propia vida con mayor libertad y afrontar situaciones inesperadas sin que la dependencia económica decida por ti.
¿Qué hábitos básicos recomendarías para empezar a ordenar las finanzas personales?
Cuando nuestras finanzas están algo desordenadas, recomiendo empezar por algo muy sencillo: durante un tiempo, apuntar absolutamente todo lo que entra y sale de nuestra cartera, ya sea en el móvil, en una libreta o en un Excel. Puede parecer el consejo de siempre, pero verlo por escrito cambia mucho nuestra percepción.
A partir de ahí empiezan a aparecer patrones: gastos que se repiten, pequeñas cantidades que juntas son relevantes y, sobre todo, aquello a lo que realmente estamos destinando nuestro dinero.
Después podemos hacernos una pregunta más profunda: ¿qué quiero que mi dinero haga por mí? Una parte tendrá que cubrir nuestras necesidades, otra puede destinarse al ahorro y la inversión pensando en el futuro, pero también debería existir espacio para aquello que nos aporta valor y disfrute en el presente.
Para mí, ordenar nuestras finanzas no consiste únicamente en gastar menos, sino en gastar, ahorrar e invertir de una manera más consciente y coherente con la vida que queremos tener.
¿Qué mitos sobre las mujeres y el dinero te gustaría desmontar?
Me gustaría desmontar la idea de que las mujeres tenemos menos capacidad o interés para tomar decisiones financieras.
A veces pienso en mi abuela. Fue una mujer con iniciativa, con ideas de negocio y capaz de gestionar una casa y una familia, pero perteneció a una
generación en la que las mujeres tenían muchas menos posibilidades de decidir sobre determinados asuntos económicos.
Cuando comparo las oportunidades que ella tuvo con las que tengo yo hoy,inevitablemente la recuerdo y siento agradecimiento por su esfuerzo y por el de tantas mujeres y hombres que contribuyeron a construir una sociedad con mayores oportunidades para todos.
Todavía tenemos camino por recorrer, especialmente en educación financiera y en la confianza a la hora de invertir. Pero características como la planificación, pensar en nuestro bienestar futuro y adoptar una visión de largo plazo son también grandes aliadas a la hora de tomar decisiones de inversión.
¿Qué mensaje te gustaría dejar en este día para avanzar en educación financiera en España?
Creo que tenemos que hablar más de dinero y hacerlo con mayor naturalidad. La educación financiera no debería comenzar cuando tenemos suficiente
dinero para invertir, sino mucho antes: cuando recibimos nuestros primeros ingresos, empezamos a ahorrar o tenemos que decidir qué hacemos con ellos.
Y tampoco debería limitarse a aprender conceptos financieros. Entender por qué gastamos, qué queremos conseguir con nuestro ahorro, cómo pensamos en nuestro futuro o cuál es nuestra relación con el riesgo también forma parte de ella.
No hace falta saberlo todo para empezar. Muchas veces, entender una primera cosa despierta la curiosidad por aprender la siguiente. Si conseguimos que las finanzas dejen de percibirse como algo complicado y ajeno, ayudaremos a que más personas puedan tomar decisiones conscientes sobre su dinero y, en definitiva, sobre su propia vida.

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