Mujeres que inspiran, mujeres que avanzan.
Con motivo del Día de la Educación Financiera, y bajo el lema de este año, “Ahorra, Invierte, Avanza”, desde IEB queremos poner el foco en el talento y el liderazgo femenino en el ámbito financiero.
A través de una serie de entrevistas a mujeres directivas y profesionales referentes del sector, queremos acercar sus trayectorias, experiencias y aprendizajes a todas aquellas mujeres que están construyendo su futuro profesional porque conocer historias de mujeres que han abierto camino, han asumido retos y han llegado a posiciones de liderazgo puede ser también una forma de inspirar a otras a dar el siguiente paso.
Ahorra, invierte, avanza. Y encuentra en otras mujeres la inspiración para hacerlo.
Entrevista a Beatriz Pérez Solana, gestora de carteras en Gescooperativo
¿Cómo fue tu primer contacto con el dinero y el ahorro?
Mi primer contacto real con el dinero llegó a través del trabajo y del emprendimiento. Desde muy joven entendí el esfuerzo que hay detrás de generar ingresos y, sobre todo, la importancia de saber gestionarlos.
Emprender me enseñó que cada decisión económica tiene un impacto: cuánto gastas, cuánto ahorras, cuánto reinviertes y cómo planificas tus recursos puede marcar la diferencia entre alcanzar un objetivo o quedarte a medio camino.
Creo que esa experiencia me hizo entender que la educación financiera no consiste únicamente en saber invertir, sino en aprender a tomar buenas decisiones con nuestro dinero y a utilizarlo como una herramienta para construir nuestros proyectos y nuestro futuro.
¿Por qué crees que muchas mujeres se sienten menos seguras a la hora de invertir o tomar decisiones financieras?
No creo que sea una cuestión de capacidad, sino principalmente de confianza, educación y exposición a estos temas. Durante mucho tiempo, las finanzas se han percibido como un ámbito especialmente técnico y, en algunos contextos, más asociado a los hombres. Esto puede hacer que algunas mujeres se acerquen a la inversión con mayor inseguridad o sientan que necesitan tener un conocimiento muy avanzado antes de empezar.
Pero invertir y gestionar nuestras finanzas no debería ser algo reservado a expertos. Cuando tenemos información, formación y entendemos bien las decisiones que estamos tomando, nuestra seguridad aumenta.
Por eso creo que es tan importante acercar la educación financiera de una manera sencilla y práctica, especialmente desde edades tempranas.
¿Qué significa para ti la independencia financiera y por qué es tan importante para la libertad personal?
Para mí, la independencia financiera está muy relacionada con la capacidad de elegir. No significa necesariamente tener una gran fortuna, sino disponer de los recursos, la planificación y la estabilidad necesarios para poder tomar decisiones con mayor autonomía.
Nos permite plantearnos con más libertad nuestro proyecto profesional, emprender, cambiar de trabajo, formar una familia o afrontar un imprevisto sin que todas nuestras decisiones estén condicionadas por nuestra situación económica.
Por eso creo que la independencia financiera no es únicamente una cuestión de dinero: es también una cuestión de libertad y de capacidad para decidir
sobre nuestro propio futuro.
¿Qué hábitos básicos recomendarías para empezar a ordenar las finanzas personales?
Empezaría por tres hábitos muy sencillos.
El primero es conocer en qué gastamos nuestro dinero. Tener un presupuesto nos permite identificar nuestros gastos, establecer prioridades y saber cuánto podemos destinar al ahorro.
El segundo es crear el hábito de ahorrar de forma periódica, aunque al principio sean cantidades pequeñas, y construir un fondo de emergencia que nos
permita afrontar imprevistos sin tener que recurrir necesariamente a deuda.
Y el tercero es empezar a invertir de forma progresiva cuando nuestra situación financiera lo permita, siempre entendiendo el riesgo y teniendo claros nuestros objetivos y horizonte temporal.
Además, es importante recordar que mantener todo nuestro dinero parado durante largos periodos también tiene un coste, porque la inflación reduce el poder adquisitivo con el tiempo. Por eso, ahorrar e invertir son conceptos diferentes, pero complementarios.
¿Qué mitos sobre las mujeres y el dinero te gustaría desmontar?
La educación financiera no es cuestión de talento innato. Es una habilidad que se puede adquirir y desarrollar, independientemente de la edad, el género o la profesión.
La realidad es que depende mucho más de la información, la formación, la experiencia y de tener claros nuestros objetivos.
También creo que debemos romper con la idea de que hay que ser un experto para empezar a invertir. Nadie nace sabiendo de finanzas. Se puede empezar poco a poco, aprender, preguntar y buscar asesoramiento cuando sea necesario.
Y hay otro mensaje especialmente importante: gestionar bien nuestro dinero no consiste únicamente en ahorrar. También implica aprender a invertir, entender el riesgo, planificar y pensar en el largo plazo.
¿Qué mensaje te gustaría dejar en este día para avanzar en educación financiera en España?
Creo que la educación financiera debería formar parte de la educación de cualquier persona, independientemente de su edad, profesión o nivel de
ingresos.
Aprender desde jóvenes, conceptos básicos sobre ahorro, inversión, endeudamiento, planificación y gestión del dinero nos permite tomar decisiones
mucho más conscientes a lo largo de nuestra vida.
Y creo que debemos ir un paso más allá: la educación financiera también debería ayudarnos a entender que el dinero puede ser una herramienta para
desarrollar nuestros propios proyectos. Especialmente en el emprendimiento, saber gestionar los recursos, controlar los costes, planificar las inversiones y entender la rentabilidad es tan importante como tener una buena idea.
En definitiva, entender nuestras finanzas no solo puede ayudarnos a mejorar nuestra situación económica. También puede darnos algo todavía más
importante: tranquilidad, autonomía y libertad para tomar decisiones sobre nuestro futuro.

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