Francia es una bomba que puede arrastrar a toda la Eurozona, nosotros incluidos

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Por Rafael Pampillón, catedrático y profesor del IEB.

Durante décadas, Francia pudo permitirse casi todo. Un Estado enorme. Una Administración, omnipresente. Subvenciones y servicios públicos como parte del contrato social. Y jubilaciones tempranas: mientras en España la edad ordinaria se acerca ya a los 67 años, Francia todavía está elevando la suya hasta los 64. Y, cuando los ingresos no alcanzaban para pagarlo todo, siempre quedaba una solución: endeudarse.

Todo esto funcionó mientras los mercados daban financiación a bajo coste.

Pero algo está cambiando.

La deuda pública francesa ya alcanza los 3,6 billones de euros, el 119 % del PIB, frente al 98 % de 2019. Francia gasta sistemáticamente más de lo que ingresa: no registra un superávit presupuestario desde 1973.

Y la economía apenas crece. Mucha deuda, mucho déficit y poco crecimiento. Una combinación peligrosa.

Y no estamos hablando de Grecia. Ni de Italia. Estamos hablando de Francia, la segunda economía de la zona del euro.

La grandeur empieza a salir cara.

Mientras los inversores confíen en Francia, París podrá seguir endeudándose. Pero la confianza puede desaparecer rápidamente y Francia necesita mucho dinero: en 2027 prevé emitir 340.000 millones de euros de deuda. El problema es que financiarse le sale cada vez más caro. El bono francés a diez años paga ya alrededor del 4,9 %, frente al 4,1 % de España. Una situación que hace pocos años habría parecido increíble: hoy los mercados exigen a Francia más intereses que a España para prestarle dinero.

Tribuna completa publicada en ElDebate.com.