¿Qué es el rating?

El rating es un término frecuente en la prensa económica. Pero ¿en qué consiste exactamente este concepto? Javier Niederleytner, profesor del Máster online en Banca y Finanzas, lo explica en detalle en el programa Capital, de Radio Intereconomía.

 

¿Qué es exactamente el rating?

Podríamos definir el rating como la calificación de la solvencia que se le da a cualquier emisor de deuda -llamémosle empresa, llamémosle Estado- sobre la capacidad que tiene para hacer frente a esas obligaciones financieras y, por supuesto, la capacidad de devolver ese préstamo que ha solicitado.

¿Y para qué sirve esto?

Sirve para dos cosas. Desde el punto de vista del inversor, cuando invierto en una emisión de deuda me gusta la garantía de que a quien le presto mi dinero me va a devolver ese dinero. Si dejo mi dinero prestado a una sociedad que me da una buena garantía porque tiene buen rating, voy a estar muy seguro de que esa empresa me va a devolver mi dinero.

Desde el punto de vista del emisor, si yo tengo un rating lo que hago es acceder a todos los inversores diciéndoles tengo una capacidad alta de devolver el crédito, por favor dejadme vuestro dinero.

¿Y quién decide que un rating sea bueno o sea malo?

Eso lo marcan unas agencias especializadas de emisión de rating, todos hemos oído hablar quizá de S&P, Fitch, Moody’s… Lo que hacen estas empresas es evaluar a ese emisor -sea una empresa o un Estado- y analizar sus estados contables. Si concluyen que la empresa es rentable, se le asigna una buena calificación; y lo mismo sucede con los Estados. Lo que hacen es medir la solvencia de los emisores.

¿Hay mucha diferencia entre los ratings que marcan estas agencias?

No, suele haber consenso, lógicamente. Imagina que una agencia dijera que una empresa tiene mucha solvencia y otra agencia dijera que no tiene ninguna. Sería algo tremendo. La verdad es que suele haber mucho consenso. Seguramente tienen sus diferencias, porque hay una cosa que siempre es difícil de evaluar, que es el compromiso futuro. Siempre es complicado prever el futuro, pero más o menos sí que se puede atisbar cuál va a ser el futuro de un emisor.

No todas las empresas tienen rating ¿eso qué supone?

Que de alguna manera el que va a invertir en ella debe fiarse de lo que le cuenta la propia empresa. La ventaja de las empresas de rating es que son independientes. Pero si voy a invertir en una empresa que no tiene rating, me tendré que fiar de ella. El problema es que solicitar un rating es un proceso muy costoso. Hay muchas empresas que quizá no quieren asumir ese coste tan elevado, presentar sus estados contables y ver si el inversor se fía o no se fía.

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