La puesta de largo de Sánchez en Europa

Luis Fernando Utrera es profesor del Máster en Bolsa y Mercados Financieros del IEB

El mundial nos lo jugamos en el Consejo Europeo del 28 y 29 de junio. Ese día, el actual Gobierno tendrá su puesta de largo europea, cuando se fijen las bases políticas y presupuestarias, para 7 años, desde 2020. El entorno en que vivimos hace que el resultado del Consejo sea verdaderamente incierto y todo un reto. ¿Qué se encontrará el Gobierno ese día? La agenda incluye: relaciones exteriores, inmigración, seguridad y defensa, empleo, crecimiento y competitividad, innovación, Europa digital y presupuesto de la UE.

Casi nada. Un campo lleno de minas. Y es que hemos pasado de una UE liderada en exclusiva por del eje francoalemán, a otra de enfrentamiento de bloques (sea Este-Oeste, Norte-Sur o centro-periféricos), aupados por populismos y nacionalismos. A veces, Europa recuerda al Senado del Imperio en la Guerra de las Galaxias. A los hechos me remito.

hemos pasado de una UE liderada en exclusiva por del eje francoalemán, a otra de enfrentamiento de bloques, aupados por populismos y nacionalismos

En Relaciones Exteriores, mientras el señor Trump, impone aranceles, la UE duda del alcance de las medidas que propone para contrarrestarlo. La UE fue una Fuenteovejuna, al rechazar la denuncia del tratado nuclear con Irán, pero cuando EEUU amenazó con sanciones a las empresas que trabajasen con los iraníes y se propusieron medidas concretas para contestarlo, la unión se resquebrajó y hasta 10 países pusieron pegas a penalizar al que había sido un aliado.

Lo mismo sucedió con la embajada estadounidense en Jerusalén, cuando Hungría, República Checa, Rumanía y Austria acudieron a una parte de las celebraciones del Estado de Israel, en contra de la postura oficial de la UE. A la vez, observamos cómo Rusia se acerca a China para aprovechar la debilidad europea, golpeada por Brexit, Italia y las tensiones internas, con Hungría y Polonia como principales resistentes. ¿Se podrá alcanzar un acuerdo en esta situación?

En política de Inmigración, de nuevo frentes. El Este de la UE rechaza en bloque la acogida obligatoria de asilados y piden un endurecimiento de las condiciones actuales. Estos países, se opondrán a cualquier recorte de los fondos dedicados a políticas de cohesión que ahora disfrutan. Los países del Sur rechazan ser los principales responsables en el control fronterizo y de acogida de inmigrantes. Alemania pide unificar criterios y crear una agencia europea de asilo.

El problema seguirá siendo el reparto de asilados. En Seguridad y Defensa, pesará la demanda de Trump, reclamando más apoyo financiero a los miembros de la OTAN y la propuesta francesa, apoyada por Alemania de crear una fuerza de intervención europea, al margen de la OTAN.

El presupuesto será pieza clave para ejecutar las políticas, especialmente en empleo y crecimiento. Sus líneas maestras fueron anticipadas por Juncker, a fin de mayo. El impacto negativo del brexit (unos 13.000 mm€/año), exige compensar los menores ingresos para conseguir un pequeño aumento del presupuesto. Se plantean tanto recortes como mayores ingresos (vía impuesto de sociedades, derechos de emisión, tasa al plástico, derechos fronterizos o impuesto sobre transacciones financieras).

El presupuesto será pieza clave para ejecutar las políticas, especialmente en empleo y crecimiento

Se anticipan recortes en los fondos para Cohesión (-7%) y Política Agraria (-5%). Crecen los fondos para gestión de Fronteras (hasta 10.000 efectivos para Frontex), Seguridad y Defensa (creación de una fuerza de intervención paneuropea, al margen de la OTAN), algo que varios países contestarán.

Suben los fondos para luchar contra el Cambio Climático (impuestos medioambientales). Y, finalmente, destina recursos para Innovación y la creación de una Europa Digital que compita con EEUU o Asia. Francia y Alemania piden transformar el Mecanismo Europeo de Estabilidad en Fondo de Estabilización (proyecto de Reglamento aprobado en mayo), para ayudar a países en crisis y prevenir situaciones como la vivida tras 2008.

La tasa de paro del país solicitante de la ayuda será el baremo que se utilice. Dada la sensibilidad de la población alemana y el avance euroescéptico, Alemania pide condiciones de acceso estrictas, con reformas estructurales. Holanda rechaza incluso la creación del Fondo. Olvidada la idea de lanzar eurobonos, España apuesta por avanzar en la Unión Bancaria y de Mercados de Capitales, a la vez que defiende la creación de un fondo de garantía de depósitos europeo, algo no bien visto por Alemania.El reto es brutal. ¿Qué sucederá? La respuesta en breve.

 

Tribuna publicada en Cinco Días

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