Claves que determinarán el éxito o fracaso de las criptomonedas

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Por Igor Alonso, profesor del Máster en Gestión de Carteras del IEB.

Una moneda triunfa si es aceptada y utilizada de forma generalizada. Sin estas dos premisas, la moneda no tiene futuro. Hoy en día, aún existe una gran incertidumbre regulatoria y aunque en aumento, pocas entidades aceptan estas monedas como medio de pago.

Por otro lado, los gobiernos no serán muy partidarios de que se generalicen monedas que no puedan controlar, legislar y, sobre todo, fiscalizar. Recordemos que el anonimato es una característica de las nuevas monedas y eso permite canalizar y ocultar todo tipo de operaciones. Aunque desde un punto de vista liberal la aparición de este tipo de monedas es una gran noticia, los bancos centrales no aceptarán con facilidad perder su capacidad de incidir en la política monetaria, y con ello intervenir en el crecimiento económico, el control de precios, etc. La aparición de este tipo de monedas es un riesgo para el sector financiero actual porque su rol de intermediario y garante sería totalmente marginal (y su poder como lobby está fuera de toda duda).

La proliferación de multitud de monedas no ayudará a su aceptación y generalización (en la economía actual existen sólo unas cuantas divisas de referencia). En caso de sobrevivir, sólo lo harían unas cuantas, las que más confianza despierten; el resto desaparecerán o quedarán como subsidiarias. Por otro lado, una moneda debe tener cierta estabilidad en su valoración para que sea comúnmente utilizada. Las altas volatilidades, como las que presentan las criptodivisas minan su credibilidad. La seguridad de la custodia será clave en su generalización y éxito. Por último, aunque la regulación y la intermediación van en contra de la naturaleza de estas monedas, cierta seguridad jurídica permitiría que su uso se convirtiera en masivo.

Uno de los aspectos colaterales de la irrupción de las criptodivisas, es la metodología blockchain en su contabilización. Esta técnica es realmente la gran novedad que presumiblemente generará un cambio en la economía global en los próximos años similar al que internet supuso en su momento, ya que su aplicación irá más allá del sistema monetario.

La idea sobre la que se fundamentan las criptodivisas es la validación de todas las transacciones en un libro contable distribuido basado en una cadena de bloques que van incorporando información e imposibilitando la modificación de la información previa que ha de ser validada por toda la comunidad, sin necesidad de terceros que intermedien o certifiquen. Esta metodología aporta seguridad, rapidez, desintermediación, eficiencia y confidencialidad. Esto constituye una mejora incuestionable que este tipo de monedas aporta al sistema financiero y que difícilmente podrá ser frenado por gobiernos y bancos centrales. Pero, incluso más allá, con la metodología blockchain se pueden establecer relaciones entre diferentes partes, donde se marquen las reglas del juego de acuerdos, transacciones, contratos, todo ello configurado y codificado desde el principio, y sin la necesidad de terceros que intermedien y los validen. Esto es lo que se denominan Smart Contracts.

¿En qué puede terminar todo esto? la revaloración de las criptomonedas es principalmente especulación. No existe una justificación fundamental que lo soporte, más allá de la mejora de expectativas. Su revalorización no es más que una demanda superior a la oferta, debido a que cada vez hay más agentes que quieren participar en el juego, atraídos por las espectaculares revalorizaciones, y a que cada vez hay más medios y vehículos que lo posibilitan, así, su revalorización se debe más a ello que a la confirmación de que realmente se están convirtiendo en monedas contrastadas y de uso.

Tengamos en cuenta que el gran capital aún no ha entrado en juego, y, salvo que por temas de seguridad o regulación la confianza de los inversores se quebrante absolutamente, las revalorizaciones y la facilidad de acceso pueden hacer que esto suba más, mucho más… Aunque, como cualquier proceso en el que la especulación haya actuado, se autocorregirá, pero ¿cuándo, y desde qué nivel y hasta dónde? Quién sabe… Con total seguridad van a aparecer nuevas monedas con nuevas metodologías de cálculo más avanzadas que las actuales (que permitan más rapidez, flexibilidad y seguridad), algunas seguramente emitidas por gobiernos y bancos centrales, o incluso por bancos comerciales tradicionales. Y esto acrecentará la competencia y hará que muchas desaparezcan. Pero lo que no va a suceder es que la economía vaya a renunciar a las ventajas que ofrecen estas nuevas monedas.

Del mismo modo, se están generando en torno a las criptodivisas grandes oportunidades para brokers, plataformas, gestores, exchanges, etc., incluso para empresas, que aprovechan estas monedas para obtener financiación de proyectos de forma instantánea desde cualquier parte del mundo a través de lo que se conoce como ICOs (Initial Coin Offering), entidades que crean sus propias monedas como forma de invertir en ellas. Es decir, se está produciendo una explosión de creatividad y de oportunidades que deparará grandes proyectos y grandes fracasos, al igual que ocurrió con las puntocom.

En definitiva, estamos en un proceso con similitudes al de aquel entonces, por lo que debemos ser cautos a la hora de discernir entre tecnología y oportunidades de futuro, y lo que es puramente especulación, y actuar en consecuencia.

 

Tribuna publicada en El Economista

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