El riesgo país y su influencia en el riesgo corporativo

Por Mikel Aguirre, Head of Political and Single Risk COFACE for Spain and Portugal.


El riesgo país en las últimas décadas: Una breve aproximación histórica

En 1982, López Portillo, presidente de la decimoquinta economía del mundo (México), anunció el impago de la deuda exterior del país. Es un momento clave de la historia económica moderna ya que hasta ese momento se presuponía que la solvencia de los países era poco menos que ilimitado. Cualquier empresario sabe que un cliente privado puede entrar en situación de concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos) si su fondo de maniobra es negativo y su pasivo a corto es superior a su liquidez al mismo plazo. En aquellos años se suponía que las aportaciones que podía hacer un país sobre su deuda, teniendo la gestión de su política monetaria, eran ilimitadas: O se imprimía papel moneda o deuda soberana. Como he señalado, el año de los mundiales de fútbol en España, todo cambio por el comportamiento de México. No fue la primera vez en la historia económica que un país suspendía pagos pero fue la primera vez tras la segunda guerra mundial y por lo tanto en la era moderna que la solvencia de los países se puso en entredicho.

Sólo un año antes, en enero de 1981, Irán había liberado a 64 ciudadanos norteamericanos retenidos en su embajada de Teherán durante 444 días. Los conflictos bélicos mundiales o la guerra de Vietnam se habían dejado atrás, pero un nuevo concepto de inestabilidad surgía con el comienzo de la década: el riesgo político derivado de la mala relación entre dos economías que actuaba, no sobre grandes instituciones o corporaciones, sino sobre el ciudadano medio. Los funcionarios norteamericanos retenidos en Irán fueron liberados el 20 de enero de 1981, horas antes de la toma de posesión de Ronald Reagan como cuadragésimo presidente de los Estados Unidos. El 11-S fue veinte años más tarde, pero claramente los civiles no hemos dejado de ser conscientes, todas estas décadas que las relaciones entre los países nos afectan en el día a día en forma de boicots, embargos, secuestros o atentados.

En las casi cuatro décadas transcurridas desde la crisis de los rehenes en Irán el mundo ha contemplado, la caída del muro de Berlín , el desmembramiento de las economías comunistas; la guerra de los Balcanes en el corazón de Europa, y la suspensión de pagos de los Tigres asiáticos; dos guerras del Golfo y el corralito argentino; el citado 11-S y la crisis subprime para llegar al principio del siglo XXI en el que los actos terroristas suceden con demasiada frecuencia en las principales economías mundiales, donde la guerra en Siria se extiende desde el 2011 con ramificaciones que llegan hasta el Brexit y con la presencia de figuras nada tradicionales que llegan a la presidencia de importantes países por diversos motivos pero principalmente por el descontento de amplios sectores de la ciudadanía.

Actualmente el riesgo político de la insolvencia no está circunscrito sólo a economías emergentes sino que sobrevuela países europeos o economías de renta per cápita elevada como Dubái en 2010 o situaciones como la ruptura de relaciones de siete países de Oriente Medio con Qatar en junio de 2017. Los actos de terrorismo lamentablemente extienden su campo de actuación y el resultado de los últimos referéndums en Reino Unido, Colombia o Italia no hacen sino añadir incertidumbres nuevas sobre importantes países.

¿Qué es riesgo país en 2017? La palabra riesgo deriva del antiguo término italiano risicare que quiere decir atreverse. Como decía Peter Bernstein en la introducción de su best seller Against the Gods, el riesgo es una elección en vez de un destino impuesto con lo que la inestabilidad política en los próximos meses será el resultado de las decisiones conjuntas e individuales que tomemos los ciudadanos en cada país y no el resultado de un destino inamovible al que estemos sometidos.

riesgo país

El riesgo país como pasivo oculto para las empresas

En la gestión empresarial de muchas empresas a nivel mundial, existe el convencimiento de la necesidad de estar preparado para el análisis y prevención, por ejemplo, de riesgos laborales o medioambientales. Cualquier empresa cotizada tiene la sensibilidad de saber cómo puede afectar a su empresa, de forma muy negativa, una imagen tomada en la otra punta del globo terráqueo en la que se muestre trabajo infantil o vertidos indiscriminados por ejemplo en acuíferos. Por el contrario es curioso que la sensibilidad sobre un país, sea Egipto, Grecia o Venezuela surge cuando la información que nos llega de aquel destino nos muestra que la situación es poco menos que insostenible. Ningún gerente de riesgos o responsable financiero trataría de buscar cobertura para un transporte de su empresa ya accidentado o sobre una nave industrial en llamas. Sin embargo es frecuente que cuando estalla un conflicto bélico, como el de Libia en 2011 sea cuando las firmas se planteen el tomar medias para aminorar una situación adversa que ya está en plena expansión. Se suele indicar que cuando un país está en los medios es cuando buscar cobertura para ese destino es prácticamente imposible.

El riesgo político y la gestión de las empresas

Desde diciembre de 2010, con el estallido de la primavera árabe en Túnez, hemos podido comprobar cómo en cuestión de semanas e incluso días, la situación social y política en un país puede pasar desde estable a muy incierta: la calificación en 2010 del bono Griego como “basura” o riesgo especulativo; La guerra de Libia en 2011, el golpe de Estado en Turquía de 2016 o los múltiples ataques terroristas en localidades de Europa como Londres, París, Berlín, Estocolmo Niza o Barcelona hacen cada vez más difícil circunscribir el riesgo país a un área determinada.

¿Cómo podemos prever que se va a incrementar el riesgo país en un destino?

Quizás ¿por la llegada de un partido de extrema izquierda al poder? 
Cuando el Partido de los Trabajadores de Lula da Silva llegó a la presidencia de Brasil en enero de 2003, fueron muchos los interrogantes que se abrieron sobre la gestión económica que vendría después. La realidad es que los ocho años siguientes, el país vivió un crecimiento sin precedentes, dando confianza a los inversores extranjeros al mismo tiempo que millones de brasileños salían de la pobreza.

Quizás ¿por la anexión de una plaza financiera por un país comunista?
El 1 de julio de 1997 el Reino Unido transfirió la soberanía de Hong Kong a la República Popular China y han sido 20 años ininterrumpidos de crecimiento económico para la isla siendo con Singapur una de las dos plazas financieras más importantes de Asia .

¿Cómo podemos prever que no hay riesgo país en un destino?

Quizás ¿por estar en la Unión Europea?
El año 2010 fue una prueba de fuego para los 28 países integrantes de la Unión Económica, sorteando en última instancia la insolvencia de países milenarios como Grecia. La situación en Libia y el resultado en junio de 2016 del referéndum del Brexit han mostrado a los europeos que no se debe dar por cierto a situaciones tan básicas como la permanencia a la Unión Europea.

Quizás ¿por tratarse de Estados Unidos? 
La primera guerra del Golfo terminó en enero de 1991 pero después han llegado 26 años de situaciones excepcionales como atentados con miles de muertos en territorio norteamericano, la mayor crisis financiera en décadas o la llegada de medidas proteccionista con un auténtico outsider de la política tradicional como Donald Trump.

Una pyme debe tener claro que un impago derivado del riesgo país del comprador puede ser una vía de agua letal en su cuenta de resultados y una empresa cotizada debe ser consciente que una expropiación, un embargo o cuestiones ajenas a su operativa diaria como el confl icto hispano chileno que se abrió en 1998 por la orden de detención abierta en España contra el antiguo Presidente de la República de Chile pueden afectar de forma muy severa a su cotización durante varios ejercicios.

Hace escasos años un gran banco europeo se anunciaba esponsorizando un piloto español, un inglés y un brasileño. El mensaje era claro, somos una entidad global. La cuestión es ver como España, Reino Unido y Brasil han pasado de ser países de preocupación a factores de estabilidad en un periodo tan breve de tiempo. Unos mejorando y otros en sentido contrario. Y este baile va a continuar.

Riesgo Político es a finales de la primera década del siglo XXI una situación de la que, aparentemente, no está exento ningún país. No se trata de vivir con inquietud sino de atreverse a estar preparado. Vivimos en un mundo globalizado en el que la sección de internacional de los noticiarios ya no es una breve reseña pintoresca sino la columna vertebral de la actividad empresarial.

 

El riesgo país es solo uno de los cinco componentes del riesgo de crédito. Si estás pensando en especializarte en la gestión de este tipo de riesgos, contamos con un programa de especialización que quizá pueda interesarte. En este programa se estudian los niveles principales de riesgo, la forma de analizarlos y medirlos; y las diferentes metodologías empleadas dependiendo del tamaño de la empresa o de ámbitos específicos. También te permitirá conocer las herramientas técnicas y legales existentes para eliminar o mitigar el riesgo de impago. Este curso destaca por la inmediata aplicabilidad de los conocimientos adquiridos y por la calidad del equipo docente, integrado por profesionales de reconocido prestigio.

Artículo del Anuario sobre renta fija y financiación alternativa IEB-Axesor