Cómo serán las pensiones a partir de 2019

longevidad

Por Julio Fernández García es profesor del IEB y experto en planificación para la jubilación.

A raíz de la reformas de nuestro actual sistema público de pensiones efectuadas en el año 2011 y 2013, donde, entre otras cuestiones, se modificó la edad de acceso a la jubilación a los 67 años; el período de cálculo de la pensión, tomando como referencia los últimos 25 años; la forma de revalorización de las pensiones; y se incorpora el llamado factor de sostenibilidad, se han provocado diferentes manifestaciones por parte de los pensionistas actuales y futuros en relación a la pérdida de poder adquisitivo. Es importante conocer ciertos conceptos con el fin de aclarar, afirmar o confirmar esta merma en la cuantía de las pensiones tan debatida en la actualidad.

El incremento en la edad de jubilación de los 65 a los 67 años, el cual se está ejecutando de manera transitoria hasta el año 2027, provoca una mayor aportación al sistema, pero no una disminución en la cuantía de nuestra futura pensión. Por otro lado, se sigue manteniendo la posibilidad de jubilarse a los 65 años habiendo cotizado 38 años y seis meses, periodos de cotización que también se incrementarán gradualmente a razón de 3 meses por año hasta el 2027.

En relación a los años de cálculo, para determinar la cuantía de la pensión, aumentará a razón de un año, hasta alcanzar los 25 años en 2022. Esta medida, sin duda, provoca y provocará pensiones inferiores, dado que la formula no solo incorpora un mayor número de años sino, en la mayoría de los casos, anualidades con aportaciones, en concepto de cotizaciones sociales, sensiblemente inferiores por la tendencia lógica de cualquier carrera profesional.

El aumento del periodo de cálculo de las pensiones provocará pensiones inferiores

La forma de revalorización de las pensiones consiste en la desvinculación del IPC a través del Factor de Revalorización Anual o también conocido por las siglas “FRA”. El “FRA” vincula la revalorización de las pensiones a la salud de las arcas públicas; estas solo subirán si aumentan los ingresos del sistema por encima de la tasa de crecimiento del número de pensiones. La traducción práctica es que las pensiones subirán sólo un 0,25% cada año si el sistema está en déficit, independientemente de lo que haga el IPC. Por el contrario, si el sistema está en superávit, las pensiones públicas podrán subir el IPC + 0,25% con el fin de recuperar parte del poder adquisitivo perdido.

A partir del próximo año se incorporará el Factor de Equidad Intergeneracional o también conocido por sus siglas “FEI”. En estos momentos la cuantía de la pensión depende de los años cotizados, la edad de jubilación y el cúmulo de aportaciones en concepto de cotizaciones sociales. El FEI añadirá la esperanza de vida al cálculo en el momento de cobrar la primera pensión, revisándose cada 5 años.

El factor de sostenibilidad que entra en vigor en 2019 tomará en cuenta tanto el factor de revalorización anual de las pensiones como el factor de equidad intergeneracional de las pensiones.

Desde 2014, las pensiones han crecido un 1%, mientras que los precios suben un 2%

Podremos llegar a comprender las diferentes manifestaciones que se han celebrado en los últimas semanas, ya que el aumento de 10 años del período que se tiene en cuenta para calcular la pensión supondrá una reducción de entre un 7% y un 9% en la cuantía de la pensión, por el efecto de introducir en el promedio sueldos más antiguos, que suelen ser inferiores.

En relación a la revalorización de las pensiones, “FRA”, se repetirá lo ocurrido durante el 2016 y 2017, cuando las pensiones se incrementaron 0,25%  frente a la inflación del 1,6% y 1,4%. Si  acumulamos los datos desde su puesta en escena en 2014 se llega a la conclusión que los pensionistas han perdido poder adquisitivo. En total el crecimiento de las pensiones es del 1% mientras que el de los precios (IPC) es del 2%.

Para el cálculo del “FEI” se tomará como referencia el lustro 2013-2017, dejando un año de margen con el fin de disponer de datos precisos. Se estima que en el primer año de aplicación, esta variable supondría un descuento en la pensión del 0,47%. Tomando como referencia la pensión media de jubilación del 2017, la cual ascendía a 1.074 euros mensuales, la aplicación de este factor supondrá que a la hora de calcular la pensión inicial se percibirán 75 euros menos en la primera anualidad.

Estos datos vienen refrendados por el último estudio, “Soluciones para la Jubilación”, donde se desprende que “los pensionistas que se jubilen hoy perderán una media de 350 euros mensuales a lo largo de su retiro”, como consecuencia de los datos facilitados anteriormente.

Por ello sigo pensando que es un problema de “comunicación”, siendo totalmente necesario informar a todos los ciudadanos de la situación actual y futura de nuestro sistema público pensiones, con el fin de que todos seamos conscientes de las medidas que debemos adoptar en función de nuestras necesidades y nuestra capacidad.

 

Tribuna publicada en El Independiente

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