Las megatendencias de inversión para triunfar

Por Javier Amo Fernández de Ávila, Director del Máster en Bolsa y Mercados Financieros.

Con relativa frecuencia los inversores quieren saber qué sectores e incluso qué compañías van a ser claves para las inversiones del futuro. La experiencia demuestra que realizar pronósticos conlleva cometer graves equivocaciones y, todo profesional de los mercados financieros es consciente de que las opiniones firmes tienden a caerse bajo el peso de su rotundidad.

Otras veces, (también suele ocurrir con mucha frecuencia en los mercados), se aciertan las predicciones, pero fallas en cuándo se van a cumplir -el famoso timing– y este error es incluso más peligroso que el anterior. El día a día, muestra permanentemente que la sociedad se transforma a una mayor velocidad de lo que intuimos y, por tanto, la magnitud del cambio va a ser de carácter exponencial.

Y no solo nos referimos al hecho de que el poder económico está cada vez más descentralizado al reducirse las barreras de entrada, con unos actores cada vez más influyentes como los hedge funds, fondos soberanos etc., sino que el poder político se está moviendo con mayor o menor rapidez en esa misma dirección, como lo demuestra el incipiente poder de las megaciudades e incluso las multinacionales.

No se trata de predecir el futuro, sino de aplicar una lógica que nos permita englobar ese nuevo mundo cambiante en el que nos vamos a posicionar y, por tanto, deberíamos poder agrupar esos sectores que todos tenemos en mente en torno a lo que se conoce como megatendencias.

En este contexto, podríamos agrupar nuestras inversiones dentro de los siguientes grupos o megatendencias:

1. La demografía

Nos referimos básicamente al tamaño, la relación del ser humano con el urbanismo y la salud, como por ejemplo la obesidad y el envejecimiento. Los cambios demográficos operan grandes transformaciones económicas y sociales que afectan a la renta y al gasto tanto de los países como de empresas y personas.

Sin embargo, son de evolución lenta y afectan al largo plazo, lo que provoca que los mercados no descuenten su valor acumulativo. Estas tendencias demográficas se agruparían en:

a) El crecimiento de la población: somos más de 7.000 millones y hemos duplicado la población desde 1970, si bien se estima que la población mundial va a seguir creciendo a un ritmo más lento.

b) La longevidad: la esperanza de vida crece sin cesar y se estima que en 2045 los mayores de 60 años serán más numerosos que los menores de 15. Según Fidelity por cada año adicional de longevidad media mundial, la factura en pensiones se incrementa globalmente en un billón de dólares y ¿quién las va a pagar?

A esto, debemos añadir que cada día se jubilan 10.000 personas en USA, Japón y Europa; que la mayoría de los proveedores de pensiones futuras han subestimado la longevidad; y que en el sector salud se potenciará sobre todo la investigación farmacéutica, la tecnología médica y la atención a los ancianos.

c) El acceso a la clase media: la clase media se ha elevado a unos 3.200 millones de personas (42% de la población mundial), considerando como tal las rentas entre 6.000 y 30.000 dólares medidos en paridad de compra, según un reciente estudio. Esto traerá consigo la aparición de una mayor desigualdad con los consiguientes conflictos sociales, bien por no poder acceder a esa clase media o bien por miedo a perderla.

Además, por primera vez en la historia, hay en el mundo más obesos (1.600 mm) que hambrientos (900 m.) lo que significa que las personas demandan cada vez más alimentos. También habrá cada vez menos sitio para cultivar y, lógicamente, encarecimiento global de la alimentación. Se calcula que el incremento en producción de alimentos para satisfacer la futura demanda será de un 70% siendo el incremento previsto en tierra cultivable de menos del 3%.

La clase media emergente requerirá no solo más alimentos, sino productos de consumo básico, teléfonos, lavadoras, etc. A medida que los países se desarrollan, se vuelven más urbanos y cambian el estilo de vida, en lo relacionado con salud, bienestar y ocio. Asimismo, el envejecimiento de la población aumenta la demanda de productos relacionados con la salud, los servicios médicos y los hospitalarios.

2. El medio ambiente

Partiendo de la base de que los recursos naturales tienen un carácter limitado, cuando vemos un mundo que los empieza a demandar en mayor cuantía, ¿debemos usar más que poseer?

Tanto el calentamiento global como la expectativa de una vida mejor van a originar flujos migratorios que indefectiblemente llevarán a conflictos. Cada subida de 3º c. supone unos 200 millones de desplazamientos. En este sentido, ¿el aumento de la población y, sobre todo, de la clase media urbanita, traerán problemas de desabastecimiento? Quizás los dos mayores conflictos serán:

a) Agua y basura: actualmente, el desabastecimiento de agua es un grave problema, quizás el mayor. Para 2030, KPMG calcula que el déficit en las necesidades de agua será de un 40% (equivalente a mil millones de personas sin agua). Además, el crecimiento de las grandes ciudades doblará el volumen de basura actual para 2025.

b) Energía: la aparición de nuevas energías y fórmulas alternativas y renovables.

3. La tecnología

La innovación tecnológica cambia la forma en que la gente vive sus vidas, transformando las industrias existentes y acelerando la aparición de nuevas. Las compañías que tengan éxito, van a tener grandes ventajas competitivas, que conllevarán un gran crecimiento y grandes beneficios.

El 80% de la población global tiene acceso a un teléfono móvil y se calcula que para 2030 el 50% de la población mundial tendrá acceso a internet con la consiguiente expansión del data-mining, el internet de las cosas y la inteligencia artificial.

La competitividad por la innovación dará lugar a la concentración de talento en grandes centros y una mayor movilidad geográfica y funcional. Los países competirán por atraer ese talento con grandes mercados a su alrededor para satisfacer sus necesidades. Esto significa que vamos hacia un mundo con un desajuste laboral estructural en el que no se va a competir por precio, sino por el valor añadido. Los sectores que más talento especializado demandaran son, entre otros: impresión en 4D, banca digital, marketing digital, vehículos electrónicos, almacenamiento de energía, inmunoterapia, agricultura de precisión y robots.

Volviendo al comienzo, estamos plenamente seguros de que los sectores y tendencias mencionados van a suponer grandes oportunidades en el futuro y la realidad nos demuestra que el momento de su explosión bursátil está todavía por venir y. por tanto, lo único que podemos recomendar es un seguimiento muy cercano y suerte a la hora de plasmar estas tendencias en inversiones.

Estas megatendencias afectan al crecimiento estructural y cabe esperar que acaben reflejándose de forma notoria sobre las estrategias de inversión. De hecho, ya vemos compañías perfectamente identificables dentro de cada sector que se van a beneficiar de estas tendencias y que, debido al cortoplacismo inherente a los mercados, no están reflejadas en sus precios.

Si realizásemos una selección de valores concretos incluidos en estas tendencias, veríamos que muchos de ellos ya están creciendo en sus cotizaciones, batiendo a los índices. Pero también debemos considerar que, como la mayoría de ellas son industrias y compañías muy jóvenes con los riesgos inherentes a esa juventud, nuestra recomendación sería invertir a través de ETFs o de fondos de inversión especializados, y no dejar que pase el tiempo y estas grandes oportunidades se conviertan en realidades consolidadas y perdamos este tren.

 

Artículo extraído del informe

Los desafíos del sector financiero para 2020

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