Grecia, la economía que busca escapar de la tragedia

Había trampa y sus fundamentos eran de cartón, pero a finales de los años 90 no faltaban los economistas que hablaban del milagro griego para remarcar el espléndido sprint con el que Atenas trataba de subirse en marcha al tren europeo. El 1 de enero de 2001, el país heleno lograba cruzar el umbral tras cumplir oficialmente con los criterios de Maastricht, incluido un déficit público anual inferior al 3%.

Dos años después, los funcionarios de Eurostat, la oficina estadística europea, comenzaron a advertir que casi nada cuadraba en la “contabilidad imaginativa” de los funcionarios griegos. En 2004, la Comisión certificaba el engaño, que con el tiempo se confirmó como sistemático y contumaz. Frente a niveles cercanos al 2% declarados entonces, hoy se sabe que el déficit real alcanzó el 5,80% en 1999, el 4,1% en 2000, el 5,5% en 2001 y el 6% en 2002.

La mentira estadística fue el punto de partida de un descenso a los infiernos que ha arrasado a toda una generación. Después de tres rescates financieros y préstamos por valor de 273.000 millones de euros, Grecia ponía punto y final el año pasado a ocho años de programas de ajuste. El abismo está hoy un poco más lejos, pero el camino de vuelta a la normalidad económica aún es largo.

Entre los problemas de esta economía, se encuentra el nivel de activos problemáticos del sector bancario griego, un 45% según los datos de S&P. “Se estima que hay aproximadamente 80.000 millones de euros en créditos impagados y es probable que se adopten estímulos fiscales ligados a la venta de esos créditos a terceros para que salgan de los balances de los bancos. Un poco como los bancos malos que hemos tenido nosotros con el ladrillo”, explica Aurelio García del Barrio, director del MBA con especialziación en Finanzas del IEB.

 

Noticia completa publicada en ABC

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