El alza del crudo, una mala noticia

precio del petróleo en la Bolsa

Por Miguel Ángel Bernal, profesor y coordinador del Departamento de Investigación del IEB.

El petróleo y el desplome de su precio ha sido uno de los factores que ha ayudado a muchas economías a capear el temporal. Uno de esos países beneficiados ha sido España un país con un déficit estructural, como somos conscientes, en materia de crudo. Los bajos precios del combustible han sido proverbiales para el saldo de nuestra balanza comercial, con lo que el ahorro supone para todo el país. No debemos olvidar tampoco el efecto en los precios, donde a la debilidad en la demanda, se le unía el efecto del abaratamiento de carburantes y productos derivados del petróleo. Sin lugar a dudas el petróleo y su efecto en el IPC ha contribuido a que el BCE haya instaurado una política monetaria tan laxa con tipos negativos, algo que con el endeudamiento que tiene España ha sido de gran ayuda. Desde luego y no siendo el único factor, ha habido otros, ciertamente el crudo ha sido un aliado en la salida de la enorme crisis vivida recientemente.

Sin embargo, desde hace ya unos meses, siete u ocho, el precio del crudo no parece ser un aliado tan firme como lo ha sido hasta el momento. El precio del barril se ha instalado alrededor de los 70 dólares, prácticamente el doble de hace alrededor de un año. Por si esto fuera poco, el petróleo cotiza en dólares, como toda materia prima, algo que también puede perjudicarnos, dada la ligera apreciación que el dólar está llevando a cabo. Desde luego, la combinación de la elevación de ambas variables, petróleo y dólar, hace que la preocupación esté justificada.

España, como decía al principio, sigue siendo un país con gran sensibilidad económica a las importaciones de petróleo. Nuestra balanza comercial ha estado siempre marcada por la dependencia en este aspecto. Cierto es que durante la crisis nuestras empresas han buscado vender fuera de nuestras fronteras, pero también el abaratamiento de la factura energética ha supuesto lograr el superávit. El encarecimiento que estamos viendo y sufriendo ya en nuestros bolsillos puede restar, está restando ya, crecimiento económico. De confirmarse y prevalecer en el tiempo este alza del precio del barril, agravado además con el efecto del cambio del dólar frente al euro, es una mala combinación para España y su crecimiento. Conviene matizar que todo parece indicar que no será como en otros tiempos, déficit comerciales disparados y restando fuertemente actividad, pero es una mala noticia.

Es más, la subida de la factura energética es común a los países que son nuestros principales receptores de exportaciones, el área euro. Un aumento del crudo repercutirá en unas economías, las europeas, con una mayor factura energética. Este hecho restará potencial de crecimiento, lo que sin lugar a dudas constituye una mala noticia, pues como decía resta poder adquisitivo a nuestros principales mercados de exportación.

Pensemos en algo que para España le da muchos réditos: el turismo. Ese maná que es la llegada de visitantes extranjeros se ve condicionada por el precio de los combustibles. Las tarifas de aviones están directamente ligadas con el precio del combustible que impulsa los aviones. Si la llegada es por tierra está claro que a mayor presupuesto de los viajeros para desplazarse, menor capacidad de gasto tendrán para la adquisición de otros productos.

Desde luego y como decía, no cabe pensar en escenarios catastrofistas, pero sí en un panorama menos benevolente. Si hasta el momento el derrumbe del precio del petróleo ha contribuido a fortalecer la recuperación, la situación es hoy diferente. En este aspecto juega en nuestra contra.

Otro de los efectos directos estará en los precios, algo obvio. La elevación de carburantes y derivados del crudo provocará una tensión creciente sobre el conjunto de precios, el IPC. No hace falta decirle a todos los consumidores lo que ello supone, piense en cómo hay que rascarse hoy el bolsillo para llenar el depósito de gasolina. Pero es que además en un país con un tremendo nivel de endeudamiento, la noticia es todo un jarro de agua fría.

Como comentaba al principio, la caída del precio de la que es actualmente mayor fuente de energía, ha contribuido de forma clara a que el BCE lleve hasta terrenos negativos los tipos de interés. Para las familias y empresas esta situación ha sido proverbial, pues el ahorro en los costes financieros supone tener un mayor potencial de consumo o ahorro. No olvidemos tampoco lo que es para el Estado, con unos niveles de deuda sobre el PIB que rozan el cien por cien. Para todos nosotros la caída de los intereses a abonar de la deuda pública, supone menores impuestos, más renta disponible y por tanto mayor capacidad de consumo. Tampoco deberíamos ser muy alarmistas en este aspecto. Aun cuando llevamos varios meses con precios de gasolinas altos, el IPC continúa alejado del 2%. Además, la subyacente no parece recoger ningún tipo de tensionamiento, muy estable en el entorno del uno% positivo. En todo caso el BCE puede comenzar a incorporar esta preocupación en su discurso, algo que provocaría el encarecimiento de los tipos Euribor por el efecto descuento.

Como se puede apreciar, y aun con las cautelas que en todo momento son necesarias hacer, el efecto de la subida del precio del petróleo y el encarecimiento del dólar para los europeos no es una buena noticia, menos aún para España. Aún hoy, nuestra fuente principal de energía sigue estando basada en el llamado oro negro, en un futuro esta situación será menos preocupante.

 

Tribuna publicada en El Economista

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