Semana negra de las tecnológicas

miguel a bernal

Por Miguel Ángel Bernal, profesor y coordinador del Departamento de Investigación del IEB.

La semana en la que se ha hecho pública la utilización fraudulenta de la consultora Cambridge Analytica de datos personales de ciudadanos americanos, obtenidos a través de Facebook, puede considerarse como trágica para la industria tecnológica. Al escándalo mayúsculo de Facebook se une el atropello del coche sin conductor de Uber en Arizona y que estaba en pruebas. No podemos olvidar el proyecto de crear un impuesto decretado por la Unión Europea para empresas tecnológicas que generen ingresos superiores a los 750 millones de euros, de un tres% sobre los mismos; una medida que afecta principalmente a Facebook, Amazon, Google y Apple. También hay que añadir, la huelga en España del gigante de la distribución, Amazon, concretamente desde el martes 20 a las 10 de la noche y hasta el jueves 22 a las 11:45. Siguiendo en España, durante la semana, aun cuando no afecta directamente a las tecnológicas y su negocio, Hacienda ha recordado a los dueños de viviendas alquiladas a través de plataformas tecnológicas como Airbnb que tienen que tributar en el IRPF; la Hacienda calcula que afecta a unos 136.000 propietarios.

Como ven un cúmulo de noticias. Lo primero que hay que señalar es que es imposible pensar en un futuro próximo sin la tecnología informática que en estos momentos está llegando hasta nuestras vidas. El futuro está llamado a transformarse por la llegada de Internet a nuestra sociedad. Pero como todo proceso disruptivo el acomodo al mismo se presenta complicado, el mejor escaparate de dicha complicación lo hemos visto esta semana. Hay unos problemas de seguridad tremendos, de imbricaciones con mercados laborales y fiscales, pero también de responsabilidad y control de los grandes impulsores de la tecnología.

El tema de la seguridad, donde los ordenadores están de por medio, cien por cien, es siempre muy complicado. Lo vemos en el atropello del coche sin conductor, pero sobre todo en la fuga de datos de Facebook. Digo esto porque está en estudio el tema de la muerte de la mujer pues, por lo que yo he podido ver en las imágenes, no creo que un ser humano hubiera evitado el siniestro. Hablando con personas conocedoras y expertas en el tema de la seguridad, nadie es capaz de asegurar al cien por cien que hoy en día Internet, sus aplicaciones y su uso sea seguro. Es más son muchos los que afirman que es cuestión de tiempo que alguien detecte un agujero en los protocolos o programas para quebrantar la seguridad.

Al margen de todo, hay que destacar la prontitud con la que Uber ha actuado retirando todas las pruebas de coches existentes, abriendo una investigación para saber qué ha pasado, dando a conocer el video del atropello, lamentando el suceso. Comparen con la de Facebook y su alma mater, Mark Zuckerberg, el cual ante la publicación de la noticia del escándalo estuvo sin aparecer ni dar una contestación hasta bien entrada la semana. Ante esta situación me he preguntado si también habría que cuestionarse hasta la actitud, un tanto soberbia y chulesca, de los responsables de estas empresas. Desde luego el Sr. Zuckerberg suspende en eso que esta sociedad hoy tanto pondera entre los dirigentes, como es el liderazgo, algo que desde luego tendrá que explicar a sus accionistas, además de otros organismos públicos y políticos por los que tendrá que pasar, comparecer y dar explicaciones.

Además, el tema de Facebook pone de manifiesto una duda que desde muchos ámbitos algunos nos hacemos en un tema tan sensible como es el tratamiento de los datos personales ¿quién controla a Facebook? Estos días con un amigo mío, precisamente debatíamos en torno a este tipo de empresas y recordábamos un libro icónico y que debería volverse a releer, 1984 de George Orwell. Esa sociedad controlada por un ojo que fisgonea y entra dentro de la vida de las personas. Mi amigo me decía que bastaba con no tener ningún perfil en Facebook, sin embargo se le olvidaba que él tiene y utiliza la mensajería instantánea Whatsapp. Vemos con este pequeño ejemplo hasta qué punto estamos ya inmersos en la revolución tecnológica, incluso a veces sin ser conscientes de ello.

Pero como todo proceso que es irruptivo, en la sociedad actual nos encontramos con otros problemas. Cuestiones que son muy urgentes y además importantes de resolver. Me estoy refiriendo a esas noticias a cerca de los problemas fiscales o laborales.

No se puede escapar de los problemas que estoy exponiendo, que hay una parte del éxito de todos estos gigantes norteamericanos de internet, que es la utilización. No son nuevos las dificultades existentes por una utilización torticera e injusta de las normas sociales. Cierto es, hay que ser justo, que en este caso estas empresas lo que hacen es copiar los usos de las grandes multinacionales. Ahora bien los gigantes tecnológicas actuales hablan de un mundo mucho más justo, nos hablan de responsabilidad, pero ¿predican con el ejemplo? Si son capaces de utilizar las peores tretas de multinacionales en temas laborales o fiscales, ¿qué no harían para sacar provecho de nuestros datos?

Ha sido una semana negra para las tecnológicas, pero no para la tecnología. El ser humano convivirá y avanzará con la nueva tecnología, pero es la sociedad la que tiene que poner coto y reglar a las nuevas empresas. El problema no es la tecnología, sino las utilización de esa tecnología.

 

Tribuna publicada en El Economista