México debe mirar más allá del TLCAN

TLCAN

Por Ramón Casilda, Analista Iberoamericano. Profesor del IEB y el IELAT, Universidad de Alcalá.

Concluida la quinta ronda de negociación (México D.F., 17-21 de noviembre), como en las anteriores, se realizó un comunicado conjunto por parte de los tres países: México, Canadá y EEUU, donde informaron que la quinta ronda reunió a 30 grupos negociadores que avanzaron en varios capítulos, pero sin cerrar ninguno.

De manera que se llegó a final de año y no han cumplido el plazo establecido para finalizar la negociación. Más bien, ya en la cuarta ronda- que resultó la más crítica por las “inadmisibles” propuestas de EEUU para elevar las reglas de origen del sector automotriz y debilitar el sistema de solución de controversias- visto que no se avanzaba al ritmo planeado, se acordó concluir las negociaciones a finales de marzo de 2018, para lo cual habrá que pisar el acelerador. Así lo harán los equipos negociadores que se reunirán en Washington a mediados de diciembre, donde continuarán sus trabajos con el objetivo de avanzar y poder poner encima de la mesa acuerdos concretos durante la sexta ronda (Montreal, 23-28 de enero 2018).

Robert Lighthizer, representante comercial de Estados Unidos en la negociación, se muestra preocupado porque finalizada la quinta ronda, no observa “avances significativos”. Le preocupa que Canadá y México no estén dialogando seriamente sobre las cláusulas que llevan a un nuevo equilibrio en el acuerdo. “De no llegar a este nuevo equilibrio, no llegaremos a un resultado satisfactorio”. Considera que un TLCAN reequilibrado y actualizado, promoverá mayor prosperidad para los trabajadores, agricultores, ganaderos y empresarios estadounidenses, y fortalecerá a América del Norte en su totalidad. Que entiende Lighthizer por un TLCAN reequilibrado, la actualización de las reglas de origen como propone EEUU. Esto es pasar del 62,5 actual al 85%, propuesto por su país, con la pretensión de asegurarse que al menos el 50% de ese total fuese fabricado en EEUU.

Por su parte, el secretario de Economía de México; Ildefonso Guajardo, ratificó la importancia de México como socio comercial estratégico para EEUU y del TLCAN para la competitividad regional y la importancia de otorgar certidumbre a las inversiones. A la vez que reiteraba que México mantendrá una posición constructiva y positiva para lograr un acuerdo que beneficie a los tres países, lo que el presidente Enrique Peña Nieto definió desde el principio como objetivo: que todos sean ganadores.

Pero que sucedería si EEUU decide levantarse de la mesa y abandonará la negociación, dando por concluido el Tratado. Ante este escenario, México debe acelerar el llamado “Plan B” de diversificación geográfica de las exportaciones y para ello cuenta de manera prioritaria con sus socios en la Alianza del Pacífico (Colombia, Chile y Perú), otros países como Argentina y Brasil (Mercosur), y regiones como la Unión Europea con quien tiene muy avanzadas las negociaciones del nuevo Tratado de Libre Comercio Unión Europea-México (TLCUEM) y países tan notables como Japón y China, su segundo socio comercial con quien valora negociar un TLC.

De manera que México debe contrarrestar la excesiva dependencia comercial de EEUU, no obstante, esto no quiere decir que no persiga maximizar sus exportaciones, atraer nuevas inversiones y aumentar su integración por medio de las cadenas de suministro. Si se conocen bien las interrelaciones que se forman y de la manera que interactúan, se entenderá mejor que es un mundo muy difícil de reemplazar, casi imposible. Y a esto hay que sumarle, el profundo conocimiento que las empresas de ambos países tienen respectivamente de sus mercados.

Desde luego, México corre muchísimo más riesgo que Estados Unidos al contrarrestar su excesiva dependencia comercial, sin embargo, debe acelerar el “Plan B” para aumentar y diversificar sus exportaciones que le permitirán mirar más allá de EEUU, para no estar pendiente cada cuatro años de quién es el nuevo inquilino de la Casa Blanca. Mientras tanto las negociaciones siguen su curso, la economía mexicana ha recibido las proyecciones de crecimiento para 2017 de las instituciones internacionales. Cepal, proyecta que crecerá un 2,2%, el doble del promedio de los países de América Latina y el Caribe, el cual llegará al 1,1% (Estudio Económico para América Latina y el Caribe, agosto 2017). El FMI, elevó su expectativa de crecimiento desde el 1,7 al 2,1%. A medio plazo prevé que, la implementación integral de las reformas estructurales empujará el crecimiento hasta el 2,7% (Perspectivas de la economía mundial, octubre 2017). El Banco Mundial, también revisó al alza su previsión para 2017, el crecimiento se situará desde 1,8 hasta 2,2%. (Perspectivas para América Latina 2018, octubre 2017).

En cuanto a los posibles impactos del nuevo TLCAN, sobre las empresas españolas, el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, al reunirse, durante su visita oficial a México con los empresarios españoles (18-03-2017), les expresó que la situación de las relaciones económicas, comerciales y de inversión entre España y México, las considera muy positivas y en el mejor nivel y sintonía entre ambos países. Aunque admitió que entre las preocupaciones más generalizadas de las empresas, “se encuentran las relacionadas con todos los aspectos de la seguridad, incluida la física, pero ello no es obstáculo para que cada día una nueva compañía española se instale en México.

 

Leer el artículo completo en El Economista