Madrid 7 septiembre 2010
SAR el Príncipe de Asturias recibe en audiencia al Comité de Honor del 20º Aniversario del IEB



Durante la Audiencia, el Príncipe felicitó al IEB por el enorme crecimiento y desarrollo que ha experimentado el centro de estudios durante estos veinte años. Durante la Audiencia el Presidente del Consejo Rector del IEB, Francisco Javier Ramos Gascón, pronunció un discurso, que a continuación reproducimos.

“En nombre del Comité del Vigésimo Aniversario del Instituto de Estudios Bursátiles, conocido en el ámbito académico como el IEB, tengo el honor de agradecer la ocasión que esta Audiencia nos brinda para expresaros la satisfacción y profunda gratitud que nos produce el que Vuestra Altezas Reales nos hayan complacido al aceptar la Presidencia de Honor del Comité conmemorativo de dicho Aniversario.
El fundador del IEB fue Benito Martínez-Echevarría y Ortega, de quien todos guardamos un emocionado y agradecido recuerdo. Era militar ante todo, pero al propio tiempo había cultivado el mundo universitario, en el que adquirió el grado de Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales. Esto determinó que parte de su vida la dedicase a la Administración Pública, al ser reclamado para el desempeño de diversos cargos, en cuyo servicio participó en tareas relevantes de carácter económico.
Su paso a la reserva activa como Coronel de la Guardia Civil coincidió en el tiempo con la entrada en vigor de la Ley del Mercado de Valores de 1988. Ello le llevó a emprender un proyecto que consistió inicialmente en preparar a un grupo selecto de estudiantes ya graduados para llenar el hueco que pudiera provocar en el mercado bursátil la falta de acceso al mismo, por oposición, de los Agentes de Cambio y Bolsa. A este efecto, organizó y dirigió el llamado "Máster Bursátil" que se impartió inicialmente, y acogido a su hospitalidad, en las aulas del Colegio Santamaría de los Rosales.
El propósito, sin embargo, era mucho más ambicioso y de mayor alcance, como lo pone de relieve la composición, dos años después, de su primitivo Consejo Rector, constituido por personalidades tan destacadas como Antonio Barrera de Irimo, su primer Presidente, el Marqués de Mondejar y los profesores Sánchez Asiaín, Sánchez Calero y Álvarez Rendueles. En esta segunda etapa, y siempre con el carácter de institución docente sin ánimo de lucro, obtuvo el Patrocinio de la Bolsa de Madrid y suscribió un Convenio Provisional con la Universidad Complutense, que permitió impartir, junto a las disciplinas cursadas hasta entonces, de contenido financiero, la licenciatura en Derecho, dando lugar a los conocidos como Estudios de Doble Titulación. Los excelentes resultados obtenidos permitieron el otorgamiento al IEB por dicha Universidad del carácter oficial de Centro Adscrito a la misma. Ello constituyó quizá el punto de despegue para el gran desarrollo del Instituto. Este se materializó en la creación del Máster en Bolsa y Mercados Financieros para postgraduados, abierto a alumnos de otros países, principalmente de Hispanoamérica, y de los cursos especializados, basados en Convenios con las principales Universidades de esos países, con posterioridad con la London School of Economics y muy recientemente con la Wharton School de Pensilvania. En estos momentos se está lanzando precisamente el Máster en Finanzas Internacionales, que se cursará parte en el IEB y parte en cada uno de esos dos prestigiosísimos Centros, y que constituye por ahora el último proyecto, ya a punto de hacerse realidad.
Asimismo, el Instituto suscribió un acuerdo con la Escuela de Negocios, con la que ha organizado una multiplicidad de másters de alto grado de especialización sobre materias que cubren necesidades diversas de formación sentidas por los profesionales de las finanzas, como lo prueba la demanda existente respecto de los mismos.
En resumen, en estos veinte años se ha producido un crecimiento del IEB, que ha pasado de aquellas promociones iniciales de unos 25 alumnos que estudiaban en las aulas del llamado Colegio de los Rosales a totalizar más de 10.000 alumnos por curso académico.
Es evidente que este desarrollo cuantitativo implica por sí mismo un gran cambio cualitativo. Pero en este último ámbito parece obligado hacer referencia a varios aspectos que no derivan de un crecimiento como del descrito, sino que a la inversa, en el proceso causal, han sido factores determinantes de aquél.
Cabe destacar entre ellas la amplitud con que desde el principio se enfocó la concesión de becas.
Por otra parte, la calidad de la enseñanza, de la que son garantía el número relativamente reducido de alumnos por clase y, sobre todo, la selección de su profesorado, en cuyo elenco se encuentra muchos que son reputados como auténticos maestros en sus respectivas disciplinas.
Finalmente, en sus aulas se cuida de modo señalado acompañar las enseñanzas con la transmisión de unos valores humanos, que trascienden de lo que en todo caso debe constituir una exigencia para cualquier centro docente superior, como es la deontología o ética profesional. Puede destacarse el grado de convivencia entre los alumnos y de éstos con el profesorado, así como la continuación de ese espíritu más allá del final de los estudios, a través de la creación de la Asociación de Antiguos Alumnos y de la promoción de una operatividad auténtica de la misma, que no se limita a la celebración de algunas reuniones esporádicas.
Todo lo expuesto constituye para cuantos hemos participado en estos veinte años de la vida del IEB, en los diferentes papeles desempeñados, un motivo de satisfacción, que me atrevo a calificar de justificada, pero que consideramos como una exigencia en la tarea de engrandecer y mejorar sus logros, Muchas gracias”

© 2008.Web site realizado por WONTON-DESIGN